lunes, 27 de enero de 2014

Málaga honra a los fusilados por el Franquismo


Málaga, 2003. Un pequeño grupo de familiares comenzó su particular lucha contra el olvido y por la justicia, para recuperar unos restos mortales que permanecían sepultados físicamente y a los que se pretendía también sepultar en el olvido con el cierre y desalojo del Cementerio de San Rafael. A nadie desde las Administraciones Públicas parecía importarle entonces que, a escasos dos metros bajo tierra, yacieran los esqueletos de miles de personas.

Málaga, sábado, 11 de enero de 2014. La Asociación contra el Silencio y el Olvido por la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga  tras más de 10 años de trabajo, y conseguir el compromiso y la financiación de todas las Administraciones, logra uno de sus objetivos: dignificar la sepultura de miles de personas fusiladas en los paredones del Cementerio. 

En un ambiente muy emotivo, bajo un cielo plomizo, miles de personas, también políticos de todos los partidos, fueron testigos de la inauguración de un mausoleo en forma de pirámide, bajo el cual reposan, por fin, los restos de 2840 personas. La noticia fue recogida por todos los medios de comunicación, entre ellos la web de la Universidad de Málaga, institución cuya colaboración científica ha sido fundamental tanto en la excavación como en la constitución de un banco de datos de ADN que permita, en un futuro, la identificación de los restos.



Fosas comunes y represión
Las fosas comunes son una constante en la represión de los regímenes dictatoriales. Representan una de las formas más crueles y humillantes de eliminar no sólo a las personas consideradas enemigas, sino también de borrar su memoria y de perpetuar el dolor de sus familias. Las fosas comunes son paisajes del terror, como ha señalado el antropólogo Francisco Ferrándiz en un ilustrativo artículo publicado en 2009, donde "se analiza la complejidad y dinamismo del proceso, que incluye desde iniciativas políticas y judiciales de enorme proyección pública y mediática hasta acciones locales a veces fallidas, imperceptibles o efímeras, pero no menos cruciales".



En los últimos años se ha avanzado en la identificación de estos "paisajes del terror", y en el caso de Andalucía contamos con un  Mapa de fosas de las victimas de la Guerra civil y la Posguerra en Andalucía. En el caso de las Fosas de Málaga se contabilizan 76 en toda la Provincia. Para hacernos una idea de la magnitud de la tragedia recordemos que durante la dictadura de Pinochet hubo unos 3000 desaparecidos/asesinados en todo Chile. Pues bien, sólo en Málaga capital se produjeron más de 4400 fusilamientos. Y así en miles de pueblos y ciudades españolas.

En 2008, en el Diario Sur el catedrático de la Universidad de Málaga, Sebastián Fernández, responsable de la exhumación en las fosas de San Rafael no dudaba en afirmar que "en Málaga se produjo un absoluto genocidio tras la Guerra Civil". Efectivamente, y pese a lo que digan los libros de Historia, la Guerra civil no acabó en 1939. En el caso de Málaga las tropas franquistas tomaron la ciudad en febrero de 1937 pero hasta el año 1957 se produjeron ejecuciones sumarísimas.

Algunas imágenes de las excavaciones y testimonios de familiares se recogen en este breve documental de la Agencia EFE, que nos puede aproximar al horror vivido en las tapias del cementerio malagueño:


Informe final de exhumación
El Informe final de exhumación fue presentado en marzo de 2010, hecho que fue recogido por diversos medios de comunicación, con enfoques distintos: en el Sur se hablaba de "cierre de heridas", en La Opinión de Málaga se destacaba que los "fusilamientos duraron más de dos décadas", mientras en Público se titula "el Franquismo enterró a 349 niños en la fosa de Málaga"; incluso se dedicó un coloquio en el Programa La Memoria de Canal Sur Radio.

De la relación de 4.471 personas, obtenida tras años de investigación en archivos civiles, militares y penitenciarios, se han exhumado los cadáveres de 2.840 personas (sepultados en 9 fosas comunes) durante los tres años que duraron los trabajos, entre 2006 y 2009. De ellas, 1.138 eran hombres, 89 mujeres y 349 niños. De los restantes cuerpos recuperados no se conoce el sexo debido al mal estado de los restos, ya que en muchas fosas se cubrieron a las víctimas con cal viva. El resto de cuerpos, hasta llegar a los más de 4400, pudieron ser depositados en otros osarios comunes, recuperados por familiares antes de ser sepultados e incluso trasladados al Valle de los Caídos, donde se hallan restos de miles de fusilados republicanos de toda España, que fueron exhumados y trasladados allí a finales de los cincuenta y principios de los sesenta, por orden del Gobierno de Franco, sin comunicación ni autorización de sus familiares.

Reconocimiento y justicia
Estos trabajos de exhumación han sido, a mi juicio, y pese a las diversas dificultades surgidas en estos años, un buen ejemplo de colaboración por parte de las instituciones públicas (Universidad de Málaga, Estado central, Junta de Andalucía, Ayuntamiento de Málaga), la Asociación contra el Olvido y por la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga, científicos e historiadores, y voluntarios. Asimismo, es de justicia reconocer el papel jugado en el impulso inicial, la acogida y el apoyo a los familiares que crearon la Asociación, por parte del sindicato CGT (Confederación General del Trabajo) de Málaga.
El mausoleo del Cementerio de San Rafael es un acto de justicia moral para con las victimas de la represión franquista, un acto de humanidad. Sin embargo, queda aún por concretar (recordemos, 38 años después de la muerte de Franco) lo que muchos familiares, juristas e historiadores siguen reclamando en foros, congresos y ante las Autoridades: "Verdad, Justicia y Reparación". Esto conllevaría la investigación oficial para el esclarecimiento de la verdad, la condena judicial de los crímenes cometidos, y la reparación y reconocimiento de las victimas. Parece quedar un largo tramo, ya que ante la falta de impulso por parte del Estado español, los afectados se han visto en la necesidad de plantear sus iniciativas en el ámbito internacional, incluso ante la ONU.
 
Quienes murieron víctimas de la represión franquista lo hicieron por defender unos ideales de libertad y de justicia social, por estar afiliados a sindicatos o partidos democráticos y perfectamente legales durante la República, por pertenecer a asociaciones o agrupaciones culturales, educativas o sociales legítimas e incluso, en muchas ocasiones, simplemente por simpatizar con ellas o ser familiar o amigo de algunos de sus miembros; muchas personas fueron fusiladas simplemente por odio personal o por intereses inconfesables.

Es necesario recordarlo, y el mausoleo del Cementerio de San Rafael nos lo recordará para siempre.